Derecho a la belleza

Si pensamos en una estrategia para la regeneración social no podemos dejar a un lado la necesidad de belleza en las cosas, en las relaciones, en las personas y en las instituciones, la necesidad de estética y de entrega de valor a cada acto humano. Solo una sociedad que sea capaz de estar en un permanente esfuerzo de creación, en una inquebrantable decisión de constituirse cada uno y cada una en un exponente de la excelencia y la virtud humana puede ser una sociedad del ascenso de la civilización como compendio de las mejores posibilidades de nuestra especie.

Prado Esteban Diezma
enero 2013

Prado nos recuerda un derecho que no se suele tener muy en cuenta: el derecho a la belleza.

(via) Mujer, verdad y revolución social 

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La hiperactividad en los niños como un síntoma de la enfermedad del sistema

Leemos con estupefacción en el siguiente artículo-propaganda en El Mundo una apología de la normalización del diagnóstico de TDAH en niños, así como su supuesta base genética y por lo tanto la idoneidad de su tratamiento farmacológico. No ponemos en duda que pueda haber niños a los que estos fármacos puedan haber ayudado, seguramente funcionando como disparadores de un cambio más global y sistémico en la vida del niño, pero damos fe de la cantidad de casos con los que nos hemos encontrado en los que lejos de ayudar, han dificultado el desarrollo del niño. En muchos casos se les podría acusar (a los médicos) de haber sido responsables de haber sometido a un permanente estado alterado de consciencia a niños durante periodos muy sensibles de su individuación y su “convertirse en personas” (como ocurre en la adolescencia). Y estar drogado en un momento tan crítico y a la vez tan hermoso puede dar como resultado un buen viaje o uno malo.

Tampoco podemos dejar de llamar la atención de lo inadaptado de los modelos pedagógicos y de conocimiento, la escuela o el currículo escolar tanto más que antes para con el individuo del siglo XXI. Las escuelas suelen validar el diagnóstico y agradecen los resultados nulificadores del alumno que ocasiona el tratamiento.

Miguel Brieva
Miguel Brieva

Tema polémico el de los psicofármacos y niños. Por un lado se sabe que muchos de los psicofármacos no sirven de mucho sin un acompañamiento terapéutico para el niño y la familia, cosa que habitualmente no se da. A veces es el propio médico de cabecera o un neurólogo quienes llevan el caso y no suelen contemplar (por alguna razón) la psicoterapia como una opción interesante.

Hay muchos intereses entrecruzándose: la conceptualización de enfermedad permite a los padres descargarse de una parte de responsabilidad, las farmacéuticas reclutan clientes a tiernas edades, y los médicos, con poco tiempo para sus pacientes, tienen a mano un “remedio” rentable y les permite sacar adelante su apretada agenda.

Desde hace poco tiempo los centros base vienen realizando evaluaciones de discapacidad de niños diagnosticados de TDA (con o sin H, pues están los casos con y sin hiperactividad), reforzando así el etiquetado y el estigma de la enfermedad. Sólo cuando después de varios años con medicación los síntomas persisten o empeoran, es cuando las familias acuden a buscar psicólogo o terapeutas fuera del sistema (sistema público, pero también vertical de salud), y claro, resulta difícil, entre otras cosas, porque hay que cambiar de mentalidad.

Desde la enfermedad a las dificultades, del prototipo de niño obediente, dócil y que acepta los apretados horarios a los que hoy someten los padres a sus hijos (horas extraescolares, academias, deporte…) y que no dejan tiempo para jugar, para explorar el mundo a su aire, para crear, solos, con otros niños, o con sus ocupados padres.

Educan ahora tuenti, facebook, youtube y los videojuegos mucho más que hace 10 años. Desde hace más de 5 años es difícil vender la moto del “estudia y tendrás trabajo”, pero la escuela, que ha visto cómo la recortan por todas partes, ha cambiado poco en este tiempo, y si acaso, para mal.

Así que no, no hay que perderle el miedo a la hiperactividad ni a la sociedad hiperactiva e hiperexigente qeu estamos favoreciendo. Esa sociedad que a la vez que aumenta la brecha entre fracasados y “triunfadores” difumina lo que cada una de esas cosas significa, limitándolo al saldo de la cuenta corriente de los bancos demasiado grandes para caer por sus fechorías. Ni el esfuerzo, ni la verdad, ni el conocimiento de uno mismo, ni la creatividad y la serendipia, la cooperación, la diversidad o el sacrificio por unos ideales (un sueño, una esperanza) tienen cabida en esta sociedad egoísta, superficial e individualista que quiere seres dóciles, centrados y vacíos.

La hiperactividad, e incluso la depresión infantil (moda creciente) no deben resultarnos indiferentes. Son síntomas de una sociedad que es la que está verdaderamente enferma.

(Bola Extra)

No deja de resultar curioso que a medida que la información y la forma de acceder a ella, o la forma de gestionar (y crear) conocimiento cambiaban a la par que la tecnología de la información (internet, redes sociales, wikis, foros…), hacia modelos, digamos, más “deslocalizados”, holográficos, al modo de hipervínculos o enlaces, o enlaces a enlaces,  la escuela sigue insistiendo en los modelos lineales de conocimiento, estructurados y planificados prácticamente de la misma forma desde hace 50 años. No podemos evitar dejar aquí la reflexión sobre si, aunque en la escuela cosechen malos resultados, el modo de atención de los llamados niños hiperactivos está en realidad más preparado y adaptado para este tipo de búsqueda y gestión del conocimiento, ya que supone cierta capacidad para estar abierto a diferentes estímulos, seguir hilos que conectan con hilos, que conectan con posts, que conectan con wikis… ¿Estamos en realidad patologizando a través de la medicina y la escuela una forma de funcionamiento que socialmente se está potenciando?

Quién, cuántos y cómo se suicidan en España

http://www.ine.es/jaxi/tabla.do?path=/t15/p417/e01/l0/&file=01001.px&type=pcaxis&L=0

Poco sabemos. La estadística de acceso público dejó de reflejar suicidios en 2006. De ahí hasta 2009 se juntaron suicidios y autolesiones (es decir muertos, e intentos de lesionarse o matarse sin muerte), cuyo dato de 2009, que supera los 600.000 casos, puede consultarse en el enlace que os dejamos.

La progresía y el Estado se escudan en el llamado “Efecto Werther”, que no deja de ser una especie de “no des ideas”, para no dar a conocer a la población estos datos. Argumentan que así se evitan suicidios (efecto benéfico que nunca ha parecido querer trasladarse a las noticias de muerte de mujeres a manos de sus parejas).

A pesar de lo dificultoso desde 2008 se sabe por ejemplo que se producen más suicidios que muertes por accidentes de tráfico (la que antes era la principal causa de muerte no natural). Aparte, parece evidente que se producen errores de etiquetado en la contabilización de las muertes, y fuera del suicidio quedan muchos intentos de auto-destrucción más o menos lentos, vinculados por ejemplo a las adicciones, a la conducción temeraria (hay mucho suicida inconsciente en las carreteras, y es mejor no picarles al volante) y un largo etcétera.

Con estos datos resulta muy difícil poder estudiar el efecto que ha tenido la crisis en el aumento de autoliquidaciones, a pesar de que han ido apareciendo noticias, y fuentes al respecto, siendo la más destacable la entrada al respecto en la 15Mpedia, donde aparecen algunos datos inquietantes procedentes de algunas comunidades que parecen confirmar la tendencia.

Los medios de comunicación a veces también han tratado de salir del silencio informativo al respecto, aunque casi siempre para tratar de resaltar indirectamente la importancia de los motivos psiquiátricos (como si brotaran como setas y no fueran también situaciones a las que se llega por otros motivos). El caso de Grecia es interesante a este respecto, ya que ha pasado en los últimos años de ser uno de los países con menor tasa de suicidios a uno de los que más suicidios padece:

http://www.20minutos.es/noticia/1644222/0/suicidios/aumento/crisis/

http://www.eldiario.es/zonacritica/Aumentan-suicidios-crisis_6_63053703.html

http://www.larazon.es/detalle_hemeroteca/noticias/LA_RAZON_403387/historico/9065-la-crisis-eleva-los-suicidios-un-25-y-un-15-los-enfermos-psiquiatricos

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/11/23/internacional/1353668609.html

http://www.abc.es/internacional/20130103/abci-gracia-suicidios-201301022026.html

Son muchos los motivos que pueden empujar a una persona a suicidarse pero pocos señalan la parte de culpa atribuible a la propia dinámica de la sociedad (que por cierto también parece haber optado por el suicidio lento), o la forma de construcción del sujeto del siglo XXI. En una sociedad tremendamente alienante y controladora, con un sujeto construido desde fuera y para afuera, alejado de su centro, sin apenas vida interior -o al menos consciencia de ella-, ni espontaneidad o creatividad, con relaciones sociales superficiales, basadas en el poder (de arriba o de abajo) y cada vez más carentes de amor, afecto y solidaridad, y en la que se resalta por todos lados la perversa polaridad trinfador-fracasado, no sólo aumentan los suicidios, también los ataques de pánico, la melancolía, la impotencia, la desolación…

Interesa dejar de ver al suicidio como algo estático y verlo como un continuo del que es una parte o desenlace final, pero no el único posible. El fomento de la autoconstrucción autoasumida del sujeto en base a otros valores más enriquecedores que los que promueve el sistema, el cultivo de la espiritualidad o la propia vida interior, el autoconocimiento, la recuperación del valor del error y el fracaso como fuente de crecimiento, así como el desarrollo de relaciones de apoyo mutuo es el mejor remedio contra la mayor parte de estos males.

Toda crisis es un proceso, un dinamizador de cambio, una alerta sobre un modo de funcionar erróneo que ya no produce los resultados esperados. Sólo los locos esperan que insistiendo en los mismos tics y vicios se puedan obtener resultados diferentes.

(Bola-Extra)

Aparece en una entrevista relacionada que padecer depresión multiplica por 12 las probabilidades de suicidarse. Pues bien, aunque es una guerra abierta desde 1978, y hay información desde ambos bandos, parece ser que el uso del antidepresivo (y medicamento) más recetado actualmente en España, multiplica por 21 estas posibilidades (aquí Michael Moore lo señala en un vídeo), comparado con otros antidepresivos. Desde hace años se está estudiando su uso con niños y adolescentes.

END CIV

END:CIV explora la adicción de nuestra sociedad a la violencia sistemática y la explotación de nuestro entorno, mostrando la pandemia de paisajes envenenados y naciones enfermas. Basado parcialmente en el libro “Endgame“, de Derrick Jensen, END:CIV plantea “si tu tierra fuera invadida por aliens que destrozasen bosques, envenenaran el agua y el aire, y contaminaran los alimentos, ¿te rebelarías?

(via) subMedia.tv