¿Alguien tiene alguna pregunta para el candidato Elpidio Silva?

Editorial Manuscritos entrevistará mañana al juez en excedencia, sofrólogo, experto en psicología de la autorrealización y en psicoterapia transpersonal (gestalt, sistémica, transaccional, focusing o eneagrama), así como en prácticas y sistemas de meditación, y candidato a las próximas Elecciones al Parlamento Europeo por RED. Ah, y jugador de tenis de mesa! (wikipedia)

De las preguntas ya planteadas, finalistas diríamos, nos quedamos con:

  • Yo, y unas cuantas personas de mi entorno,cuando empezamos a oir hablar de usted nos felicitamos por que por fin habia alguien que iba a luchar contra este sistema corrupto,pero despues de anunciar que iba a hablar claro en su libro y ver que no ha sido asi,muchos ya le empezamos a ver como otra parte del sistema.¿Va a hablar claro de una vez?.o ¿No nos queda otra, que verle como un parlanchin mas?,por que en mi entorno ya se empieza a dudar y creen que es otro tertuliano mas.
  • ¿Por qué los jueces no habéis impedido la ilegal reserva fraccionaria, al menos en España, de consecuencias catastróficas para las personas, el clima, la naturaleza, y el mundo en general?
  • He leído en su biografía en Wikipedia que es usted experto en psicología transpersonal, eneagrama y otras disciplinas. ¿Usted se conoce a sí mismo? ¿Qué diagnóstico psicológico le inspiran personas como Blesa, Rajoy o Rubalcaba, por poner 3 ejemplos? ¿Y el estado psicológico, el tono, de la ciudadanía, cómo lo ve?

Y de su twitter nos quedamos con:

Aunque no sabemos si querría decir “inconsciencia”…

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EL CELO DE LA URRACA. Sobre violencia de género, sociedad de la mentira y medios de información.

asas9:23 h. Un gato atropellado en la cuneta poco discretamente, a un metro escaso del arcén cubierto de amapolas. El cuerpo fehacientemente aplastado por la rueda de un vehículo pesado, un coche, quizás, o una furgoneta, ha cedido generosamente partes de sí mismo al medio que le rodea. Hay rastros de sangre, carne y otras materias sin identificar esparcidos por el asfalto. Su prodigalidad se extiende a otros seres vivos; en el caso que analizamos, a una urraca que picotea con cierta avidez y jugándose el pescuezo las partes que suponemos más blandas (siempre hay alguien que aprovecha con ágiles maniobras la ruina ajena).

El félido, de piel atigrada y amarillenta, está muertísimo, y nada nos hace suponer que quede rastro alguno de eso que llamamos, muy vagamente, “vida”. No obstante, y para no ser tachados de materialistas, dejamos abierta la hipótesis (no demostrada ni demostrable) de que el animal pudiera aún ser consciente de su propio cesar.

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